Profesiones liberales
Una profesión regulada se estructura de forma singular: su capital está regulado, su deontología es derecho imperativo y cada estructura se lee bajo dos miradas, la de Hacienda y la del colegio profesional.
Nosotros mismos ejercemos una profesión regulada: sabemos por experiencia lo que valen la independencia, el secreto y la confraternidad, y mantenemos una convicción constante.
El profesional al frente de una estructura de ejercicio lleva tres sombreros que todo enfrenta: profesional sujeto a su deontología, directivo de una empresa con sus socios, titular de un patrimonio que desea preparar su cesión. Unos estatutos nunca adaptados a la reforma del 8 de febrero de 2023, un socio joven que pide una participación en el capital que las normas de titularidad complican, una cesión de pacientes o de clientela que asegurar: cada cuestión cruza el derecho de sociedades, la fiscalidad y la deontología; responder cruzando los tres es precisamente nuestro oficio.
Su experiencia
Una cesión de pacientes o de clientela no tiene nada que ver con la cesión de una pyme ordinaria: la plusvalía profesional y la desmembración de la propiedad (démembrement) se rigen por normas que pocos profesionales del derecho de los negocios dominan de verdad.
Y cuando el riesgo se materializa, las consecuencias pueden ser dramáticas: un registro que pone en juego el secreto profesional, un procedimiento disciplinario que se suma a un litigio sobre honorarios.
Nuestra experiencia
Acompañamos desde la estructuración de la remuneración hasta la fiscalidad de la cesión, con la técnica propia del ejercicio liberal. Una cesión mal estructurada le sale cara a quien lo descubre demasiado tarde.
Estructuramos la entrada de un nuevo socio o la fusión de dos estructuras de ejercicio. Y defendemos al profesional en ambos terrenos a la vez, disciplinario y penal, algo que un penalista generalista, poco habituado a estos usos, no siempre hace.
Estructuramos las sociedades de participaciones financieras de profesiones liberales (sociétés de participations financières de professions libérales, SPFPL), que permiten abrir el capital sin perder el control del ejercicio, e intervenimos en la gestión de siniestros de responsabilidad civil profesional, donde lo que está en juego en el plano financiero va siempre unido a un riesgo disciplinario.
Los consolidadores respaldados por fondos ya ponen a prueba los límites de las normas de titularidad, desde la contabilidad hasta los análisis clínicos. Las jubilaciones que se anuncian harán de las cesiones de despachos y de pacientes un mercado de masas, con métodos de valoración que la profesión aún no ha estabilizado. Y la automatización de los actos estandarizados desplazará el valor hacia el asesoramiento complejo, planteando una cuestión que nadie ha resuelto: ¿quién, entre la herramienta, la estructura y el profesional, se queda con su precio?
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